22.3.15

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Otra vez el sueño se me hace esquivo. Siento que en cuanto duerma, tú vendrás y te irás al verme dormida. Entonces, por más que lo que más quiera sea que regreses, no puedo dormir y arriesgarme a que te vayas.

La sensación de ansiedad que generas es inagotable, no existen precedentes ante esto y las predicciones son todas desesperanzadoras. Estoy perdiendo todo lo que tenía y sigo en pie, ¿Por qué sigo en pie? ¿Por qué simplemente no me disparas directo al alma y te la terminas de llevar?

¿Por qué no te ordenas y asumes que estoy en tus manos?

Nunca sé hacia dónde ir contigo y sinceramente, este mareo constante me debilita, sí, pero también me enterca. No me quiero morir hasta que no mueras tú por mí, y los círculos en ese camino nunca se acaban.

Un día me hablas como si me amaras. Al otro, me odias tanto que puedo sentirlo en cada palabra. Pero esta vez esta trilladísima frase sí funciona: "No eres tú, soy yo".

Sé que me mientes, sé que no sabes qué hacer pero por favor, saca tu cabeza de la pecera de humo en la que vives y mírame y date cuenta que no se puede estar peor y acaba con este circo de una vez por todas.

Porque para mí nunca será demasiado.


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