11.6.15

Count down

Hace cinco meses estaba totalmente embebida de ti. Miraba a través de tus ojos, sonreía si tú lo hacías y desesperaba si no lograba hacerte reír. Paseaba por tus pasos y cantaba canciones de amor pensando en tus labios. Los cigarrillos me sabían a tus besos, el café no era agradable si no era contigo y saboricé tu presencia con papel de fumar de cereza y así bauticé cada rincón de mi casa con tu nombre. 

Luego vino la debacle. 

Dejaste de quererme y ya nada tenía aroma, no había color en el universo, todo lo que fue música en tu voz pasó a ser ruido de autos chocando contra las paredes de mi alma, el silencio ocupó el espacio de la sensatez y yo lloraba por cada escalón en el que me juraste amor y devoción. 

Hace cinco semanas que decidí superarte, pasar de ti como si no me hubieses lastimado hasta sangrar, decidí creer que el poder que te di te lo quité de las manos así como tú me quitaste la calma. Pinté mi cabello, quemé la ropa que conservaba tu aroma, consumí cuerpos que todavía no sabían a nada, mentí. Lloraba e inventaba razones para los demás, pero más aún, para mí misma; para creer que no te quería más y un día lo logré. Así de rápido como llenaste mi cabeza de color verde y palabritas de amor en códigos secretos te desterré de mis cuadernos, de mis sábanas lilas, del registro de mi teléfono, del sonido de mi voz.

Pero siempre que te vas, regresas.

Hace cinco días te vi y tú también me viste pero no fui suficientemente nada para que mantengas tus ojos sobre los míos como antes estaban tus manos sobre mi piel, no fui suficientemente nada para volver a atraer tu atención, para que vengas hacia mí rogando como lo hacías en esas madrugadas en las que otras canciones nos separaban, como esas noches en las que eras un niño herido y venías a mí suplicando por un poco de cariño. Y yo nunca te negué nada porque giraba en torno a ti.

Ahora sé que no existimos.

Hace cinco horas me encuentro dando vueltas sobre las fotos que conservé para cuando llegue este momento en el que siento que necesito solo un poco más, una última vez, una última oportunidad para intentar hacerte entender que yo sé que me quieres pero también sé que tienes miedo o quizás no, quizás lo cierto es que no me quieres y nunca lo hiciste y todas esas frases que repetías mirándome a los ojos fueron placebos para curar tu amor real, para volver a ella y estar a mano.



Vuelve, por favor...

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