20.8.15

Conjunción copulativa

A veces pienso que contigo soy otra vez esa musa infantil de rulos enormes y piernas moreteadas, que dice sin avisar cosas que sorprenderían a los genios y sonrojarían a las prostitutas. La verdad es que no podría serlo más, porque ya he pagado los años que le robé a varios otros y porque tú todavía tienes una deuda con el tiempo, pero tus manos me atrapan otra vez como una jaula divina de placeres y piel, de escondites secretos y palabras cómplices y yo no he aprendido a decirte que no y ahí me tienes, me quieras o no.

Juego a los códigos secretos, juego a inventar historias que te den celos y más ganas de poseerme. Entrego una y quito dos y mi debilidad es saber que estás a la espera de lo que quiera hacer, cayendo en mi trampa que, se termina sublevando contra mí y me encanta.

Mirespiraciónsehacerápida. Te canto al oído y respiro en tu pecho y bailo en tus sueños, mi respiración se hace rápida de solo pensar que estás ahí pensando en mí. Y te cuento todo al borde de una cama de metal que me marca la piel y nos esconde los gemidos para cuando al fin podamos estallar y quizás más. Quizás tú sabes lo que puedes y lo aprovechas, aceptas las reglas de mi juego y alzas la voz mientras me presionas la piel y enmarcas mi cintura contra tu vientre. Solamente una vez más -siempre me lo digo- una última vez más, me digo, y termino repitiéndolo cada tarde, y tú vas y vienes y me gustas más cuando /te/ vienes y quisiera no desearte tanto, quisiera que otra vez se me llene la cabeza de humo y decida al fin no responderte nunca más y no arrancarle hojas a todas las flores del pueblo esperando que pasees mi nombre entre tus labios y tus labios por mi ombligo.


Entonces enciendo fuego y sugiero cosas que me distraigan del calor de tu sexo y dibujo en blanco y negro y escribo sinsentidos y arremeto conjunciones copulativas para que subliminalmente cada vez que las leas, quieras estar dentro de mí.

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