27.8.15

Jamás - Lucybell

Me voy a intoxicar 
de perdón y olvido.
Quisiera soportar 
tu sombra...



Hace algunas noches atrás soñé contigo. Esa mañana tuve la extraña sensación de no extrañarte más y fue tan raro no sentir que me dolieras. Olvidé el sueño, lo mismo que olvidé escribirlo en el cuaderno en el que tengo miles de dibujos de tu rostro. Tu rostro cuando eras hermoso, cuando despertabas pensando en mí y lo primero que hacías era escribirme para despertarme y usualmente yo ya estaba despierta pero estaba esperando que tú me hables antes para poder sentir un poco de control sobre toda esa vorágine de emociones tan raras, quizás tanto como tú me calificabas.

Te vuelvo a ver, antes y después del sueño, y es tan caprichoso no poder sentir nada más por ti, ni siquiera la nostalgia que me acompañó los últimos meses, es tan difícil pasar de la taquicardia en los dos corazones, el real y uno parecido al que te dibujé en diciembre; a la absoluta paz, la distancia que mi cuerpo y mi alma quieren marcar contigo.

Hay algo que tú no me perdonas y está bien, está bien que tú también quieras construir una pared entre nosotros, que te parezca exagerado saludarme como si nos hubiésemos acabado los labios a besos o como si nos hubiésemos desvelado tantas noches solo para saber que estábamos ahí y poder escucharnos gemir o susurrar o como si no hubiese pasado. Y está bien.

Años atrás soñé contigo también. Tú eras un profesor (como en la vida real) y yo era tu alumna, pero en este examen yo te daba todas las respuestas para que puedas pasar. Nunca te olvidé, porque algunas de mis promesas son inexpugnables, pero me dejaste de doler y me dejaste de pesar. Dejaste que la tierra vuelva a girar y me permitiste correr lejos sintiendo el aire en mi cabello.Al principio me rehusaba. Abandonarte me sonaba lejano, improbable, irreal. Y ya no te tenía, pero tu recuerdo me hablaba todas las noches, todos los días, me miraba desde todos los ojos de cada hombre que al final terminaba en mi cama, en cada auto azul en el que terminaba temblando y llorando, de cada marca en mi piel que no se parece a la línea de la comisura de tus labios.

Jamás es demasiado tiempo, que sobra.

No hay comentarios: