16.4.16

El primer día sin fumar después de diez meses

Quiero que sepas que no me importa nada. Que ya no deseo romperte el corazón porque ni siquiera sabes si tienes uno. Pero no eres tú, es esta creación absurda y promiscua que quisieras ser y que reluces ante todos los ojos, menos dos.

Mi estómago estaba vacío, solo quería llenarme de ti. Recaer busca excusas para hacer entrada triunfal y tú eres un arlequín de las cosas que me hacen mal y las dibujo para besarlas durante horas. Lamento agotarte con todo este malentendido. Mis drogas te hacen efecto pero nadie quiere bailar conmigo y yo hubiese querido que al menos me mientas y digas que buscarás la forma aunque los dos sepamos que tú estás en el sitio más cómodo y nada sacaría tu trasero de ahí. ¿Qué pensará ella? ¿Se dará cuenta que tu nuevo sabor es mío? 

Somos sueños recurrentes. Mapas encriptados de tesoros escondidos . Hay tantas ganas de hacer otras cosas: Patinar sin caerme, hablar otra vez de Eme, pedirle al cielo que Alonso resucite y sea real, sonreírle a hombres casados y pedirles que me digan Lolita mientras me peinan con mis piernas en sus faldas; pero hay otras tantas cosas que inventé que me marean y me hacen vomitar. Aquí está de nuevo.

Anoche en el bar jugamos a hablar de los demás. Todos contaron pecados ajenos y yo que no conozco a nadie fingía que escuchaba sobre la música distorsionada y huachafa, rodeada de personas gordas que sudan sobándose entre ellos y sonrío abriendo la boca cuando parece que debo hacerlo, luego asiento, luego prendo un cigarrillo. Dos cajetillas después, había bebido demasiada valentía como para que mil veinte mensajes después te quedes dormido conmigo y Lana del Rey de fondo.

La última vez que se volvió a ir le dije "está bien, pero recuerda que el que vuelve siempre eres tú".

Si aprendiera algo no repetiría lo mismo. Si tan solo hubiese algo que aprender...


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