8.6.16

"Como un acorde musical, todo perfume contiene cuatro esencias o notas, seleccionadas con cuidado para su afinidad armónica".

Uno de nosotros debe dar el primer paso. Esta vez lo di yo: Te dejo ver entre mis piernas, me acerco a tu rostro para hablarte, corto el aire de mi respiración para hacerla fuerte cuando te acerques. Me tocas al fin, cuatro de julio en el Hollywood bowl.

Los dos sabemos que este juego tiene reglas y los dos sabemos que las reglas no siempre están para romperse. Pongo condiciones a mi conveniencia. Manejo palabras que se entienden de mil formas. Confundo lo que ves para que no lo veas, y si lo ves, no lo creas. 

Despierto a las tres a.m. Estoy obsesionada contigo y con canciones de Zoe. Enciendo mi teléfono, cambio las configuraciones de una de mis redes y verifico la última vez que estuviste en línea. Me entristezco porque, mientras yo debo fumar un poco más para intentar dormir dos horas al menos, tú constantemente pasas de mí de la forma más vil y vulgar. Terapia de shock para tu sistema límbico, por favor.

No quiero esperar cuatro años más para darme cuenta que estoy haciendo cosas que no quiero, que no me quieres y que esto es una hoja muerta en el otoño de Lima, que te encanta pisar porque te encanta el sonido crujiente y rítmico de su piel seca y por eso siempre regresas.


El que puede ver, que vea. El que quiere dejar su olor regado por las paredes de este edificio, como si hubiese estallado su cuerpo entre vísceras y escalones, que se atenga a las consecuencias.


No es traidor el que avisa.

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