6.7.16

¿Qué más quieres? ¿Quieres más?



"El que no sabe de amores, llorona, no sabe lo que es martirio".


Sensación de frío, humedad en el pelo, en la nariz, en la ropa. Los cigarrillos se consumen más lento y el humo no se distingue del vapor de las palabras con la boca abierta.

Bajo las escaleras por última vez. No había pensado en irme hasta después que te fuiste tú. Quiero decir: esta vez no había vuelto a pensar en irme.

Quería que nos quedemos un tiempo más, c'mon, skinny love, just last -another-year, pero como diría Alessandra Tenorio: "el amor es llenar un balde repleto de huecos" y si así es el amor, imagínate lo que era lo nuestro. Posiblemente el balde, perforado pero terco en su postura de servir para contener algo, algo que no alcanza nunca porque siempre terminábamos derramándolo, antes de saciarnos dejábamos que se nos escape por cada uno de los agujeros y estábamos siempre vacíos, siempre queríamos más. 

Pero tú ya te fuiste. Y parece que quieres que me quede porque es cómodo, es práctico, es accesible y hasta rentable. Tú te vas por la ventana y en tu huida me vas dejando pedacitos de tu cuerpo de mentira en el marco, en el borde del pasamanos, en el descanso del piso alto. Estabas colgando de la ventana y cuando tiré las paredes entraste a preguntar si la cena estaba lista y yo te atendí como al mejor invitado, puse la mesa, perfumé lo que quedaba de la casa y en tus faldas serví manjares que engulliste, y con el sabor en la boca otra vez te ibas. Así jugamos hasta que no me quedó más casa que destruir ni que reconstruir. La cena se enfrió y me llené la cara de lágrimas tomando vino en taza, mirando mi teléfono, esperando que al menos te acuerdes que hay una llave pequeñita escondida en una de mis comisuras.

Es una temporada muy fría para huir, pero mientras más agujeros tiene el balde, menos balde es y entonces ya no puede contenerse ni a sí mismo.




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