16.1.17

Desde que te fuiste adopté la costumbre de buscar y releer mis libros favoritos de antes que tú llegues, lo mismo con los aromas, los lugares y las canciones. Trato de pensar en él y me enredo en frases que él decía y que aparecen graciosamente para retomar su lugar y desterrar a las tuyas. Toqué algunas de las canciones que él me dedicaba como disculpas por haberse acostado con otras mujeres y mientras me decía que la peor infidelidad era dedicarle a dos personas la misma canción. Y yo le creía. Tenía todas las canciones en orden, por estados de ánimo, si me las dedicó con una frase caliente y susurrada o capaz como un shock energético. Yo tenía una para cada momento que él me inventaba y tratando de inventar nuevos igloos donde puedan mis demonios tomar una siesta, empecé a crear nuevos recuerdos con tus canciones, con las canciones con las que haríamos el amor, las de necesidad de la piel, las de desesperación y siempre aclarando innecesariamente que no era nada romántico y todo estaba bien porque nunca creí, skinny love, que esto iba a arrastrarnos tanto. 
Suspendí la lista de reproducción del 2016, me privo como una desintoxicación de la memoria de las canciones que bailamos, pegados o desde lejos o a través de la foto de tu mano sujetando un vaso de whisky minutos después de la media noche de tu cumpleaños. 
No eres tú, son todos los recuerdos que debo eliminar, bloquear y reemplazar y esta abstinencia insana del sentimiento de consideración de tu parte que me rompe los tímpanos.

Otras canciones van a sonar, tu memoria no existe pero la mía la necesito intacta hasta sanar.



No hay comentarios: