30.3.17

Renaming soundtracks

Es una ciudad desconocida, esta, sin ti. Llueve a diario y hasta ahora ningún cielo es rojo, las canciones suenan todas tan diferentes y a veces extraño ir en ese bus azul que antes odiaba tratando de sacarme con perfume la marca de tus besos en el cuello. A esta misma hora del día de hoy hace un año estaba corriendo hacia esa avenida, jurándome que no te iba a volver a ver y encendiendo un cigarro de marihuana después de subirle el volumen a una canción que te canté mientras dormías.

En los espejos retrovisores se lee el mensaje "Los objetos en el reflejo están más cerca de lo que parecen". Vengo reflejando los últimos brotes de tus recuerdos durante las mañanas, los despertares solitarios son los momentos favoritos, o las tardes en el balcón, o los insomnios de dudas. 

Me pierdo a veces y durante largo rato, pienso que lo sabrás, que vendrás a buscarme siguiendo las migajas de piel que dejé debajo de los árboles. Y te espero, hasta que recuerdo que tu jaula es impenetrable.
Las migajas se las doy de comer al resto de habitantes, mientras más comen, más quieren comer. Piel, pelo, saliva, uñas, sangre y todo lo que tocaste, me lo arranco y se los tiro mirándolos jadeantes y desesperados. 

Cuando él se fue, esta ni siquiera era una ciudad. Caminé durante años pensando que veía su auto azul en cada calle, sus lentes de sol en cualquier bar a media noche o sus horribles botas mostaza caminando hacia mí. Levanté edificios, cerré avenidas, renombré parques y puse su foto en todas las fronteras para evitar que ingrese al territorio. 

La ciudad se me hace desconocida y extraño tanto los cielos rojos, pero yo construí esta ciudad, puedo destrozarla cuando se me dé la gana.





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